En esta ocasión les muestro la foto del Cursillo de Cristiandad 756 en el cual participó mi esposa, Ana Tabar, del 21 al 24 de febrero de este año 2008. Para que la conozcan es la bella mujer que se encuentra en la segunda fila de abajo hacia arriba y la primera de izquierda a derecha, al lado del Rev. P. Robert Brisman. Pudimos tener la bendición de realizar el cursillo uno detrás del otro, ya que el mío, como recordarán, fue el Cursillo 755. Esto nos dio la oportunidad de poder disfrutar juntos de la experiencia vivida en ese fin de semana, en el cual pudimos tener un encuentro personal con nuestro Hermano Mayor, Jesucristo. Les hago la invitación, una vez más, a aquellas personas que no lo han hecho y los han invitado que digan el "Sí" para que disfruten de esa experiencia. Aquel que no sepa cómo hacerlo, diríjase a la Casa San Pablo y pida información al respecto. Recuerden, en el cursillo "Todo está previsto". Dios los bendiga.
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martes, 8 de abril de 2008
viernes, 4 de abril de 2008
Testimonio: Regalo de Dios
En esta ocasión quiero compartir un testimonio personal, el cual desde el día de ayer he estado tratando de hilvanar las ideas correctas para expresar realmente lo que siento y no dejar fuera ningún detalle importante. Desde que conocí a Cristo he recibido muchos regalos de su parte, los cuales han abarcado desde bienes materiales, seguridad familiar, salud física y mental, y el conocer y mantener buenas amistades, hasta sentir realmente su presencia en mi vida.
Pero realmente quiero compartir un regalo muy especial que recibí del Señor hace apenas menos de una década. Es "algo" que el Señor tuvo muchos años preparando antes de entregármelo, tan especial que le tomó su tiempo para moldearlo de forma tal, que fuese perfecto tanto para El como para mí. Quiero confesar que en ocasiones no he valorado ese regalo como lo que representa, por venir precisamente de Dios, por ser El quien me lo entregó.
A veces me olvido que fue entregado a mí para cuidarlo, amarlo, respetarlo y ayudarlo a seguir el plan trazado por Dios para su fin. Quiero agradecer a Dios por esa distinción hacia mi persona, por haber pensado en mí, por estar ahí siempre y por darme uno de los regalos que yo más amo y seguiré amando en el mundo. Lo maravilloso de las cosas de Dios es que elige el momento exacto para hacer sus cosas, porque llegó en uno de los momentos de mi vida en que más lo necesitaba; en un momento en que más lejos tenía a Dios en mi cabeza. Este regalo a que me refiero, a pesar de haberlo expresado como "algo", realmente es "alguien" y fue entregado a mí el mismo día en que Dios quizo que viniera al mundo, sólo que 22 años después. El día 10 de noviembre del año 2000 Dios puso en mis manos la vida y el futuro de uno de los tesoros más grandes de mi vida, mi esposa Ana Tabar.
Ana, quiero agradecer a Dios porque a pesar de que a lo largo de tu vida has pasado por momentos difíciles, fue precisamente preparándote para ser lo que hoy eres: una excelente esposa, una madre entregada, una hija ejemplo y sobre todo, una mujer de Dios. El Señor ha realizado maravillas en nuestras vidas desde que nos unió en Sacramento ese día en la Parroquia Santísima Trinidad. Aunque en ocasiones nos quejemos por algunas cosas, no entendamos otras, pensamos que no se puede; lo más importante es que tenemos la confianza en Dios y nos hemos dado cuenta que con El delante el camino se hace más fácil.
Ana, te amo mucho y seguiré cumpliendo mi promesa hecha en el altar ese día, de respetarte, de aceptarte, estar contigo en las buenas y en las malas, hasta que la muerte nos separe.
Dios te bendiga siempre.
Publicadas por
Elvis Mejía
a las
11:09 a. m.
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Etiquetas: Ana Tabar, Testimonio
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